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LAS SECUELAS EN LOS
PREMATUROS
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El nacimiento antes de tiempo puede pasar una factura mayor de lo
que se creía, sobre todo en forma de problemas cognitivos
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Los
avances médicos logran que sobrevivan cada día más niños nacidos
prematuramente; pero ese nacimiento tiempo puede pasar mayor de lo
que se creía, sobre todo en forma de problemas cognitivos que
perduran años después. Así lo evidencia un reciente estudio
francés. Corrobora lo que han ido constatando en los últimos años
las unidades de neonatología, aseguran médicos consultados, que
señalan que es necesario un mayor seguimiento de los niños
prematuros y que los sistemas sanitario y educativo les ayuden a
superar sus déficits.
En los países europeos, se estima que en torno al 10% de
nacimientos son antes de la semana 37 de gestación - a partir de
la que se considera que el parto es en el plazo normal- y entre el
1,1% y el 1,6% antes de la semana 33. Un feto se considera que
tiene posibilidades serias de supervivencia (sin gravísimas
secuelas) desde la semana 26 - y hasta la 24, según los casos-.
Un estudio de universidades y hospitales franceses, publicado en
el último número de la revista The Lancet,constató que en niños
prematuros se da un mayor porcentaje de problemas de
neurodesarrollo y otras deficiencias. Pasados cinco años, se
mantienen las deficiencias y necesitan más atención médica o
psicológica. El estudio analizó 2.904 nacidos entre las semanas 24
y 32 de gestación de nueve regiones de Francia y los comparó con
667 niños nacidos en las semanas 39-40. Pasados cinco años, se les
hicieron pruebas médicas y psicológicas. El 39% de nacidos en las
semanas 24-32 tenía deficiencias frente al 11% de nacidos en las
semanas 39 y 40. De esos prematuros, el 5% tenía graves
discapacidades (como parálisis cerebral total o graves
deficiencias sensoriales), el 9% moderadas y un 25% leves. Cuanto
más prematuros, obtenían más bajas puntuaciones en el test
psicológico realizado (a los cinco años) de capacidades
intelectuales cotidianas. Y el 33% de prematuros requería cuidados
especiales frente al 16% de los nacidos en el plazo normal. De los
prematuros de 24-28 semanas, el 42% exigía cuidados especiales.
"Siempre se había creído que a los niños prematuros que
sobrevivían sin graves secuelas al poco de nacer les iría bien, no
tendrían secuelas futuras. Pero, al hacer estudios a más largo
plazo, se está viendo que un porcentaje elevado sufre problemas,
sobre todo de neurodesarollo, que se acaban traduciendo en
dificultades cognitivas o de aprendizaje que no dejan que los
niños desarrollen como otros sus capacidades", asegura Eduard
Gratacós, jefe de medicina maternofetal del hospital Clínic de
Barcelona.
"Si un bebé nace a las 26-28 semanas de gestación, las
posibilidades de supervivencia son del 60-80%, según el caso y
centro, pero un 40% de nacidos padecerá secuelas", confirma
Vicente Molina, jefe de pediatría de USP Institut Dexeus.
"Las secuelas más graves ya se detectan antes de los 18 meses, las
menos graves pueden pasar más desapercibidas a la familia o hasta
a los pediatras hasta más adelante", señala Molina. Con todo,
advierte que se deben tener en cuenta también los riesgos de
secuelas en los niños menos prematuros (de las semanas 34 a 36),
pues a veces se minimizan sus problemas y no se les hace el
seguimiento adecuado.
Los médicos señalan que es más relevante el plazo de gestación que
el peso para determinar el riesgo de secuelas (un bebé de 28
semanas pesan unos 900 gramos y uno de 33 unos 2.300).
"El problema, apunta Gratacós, es que, cuanto más prematuro es el
nacimiento, menos maduros están sistemas del organismo del bebé".
En el estudio francés se ha constatado que a mayor prematuridad
más secuelas y más graves. El cerebro es un punto débil - de hecho
se desarrolla hasta los 18 años-. También el corazón. Molina
agrega que la maduración del sistema pulmonar es lo que marca más
(define si el bebé se oxigena bien o no, sobre todo el cerebro) y
es lo que lleva más tiempo madurar (no está antes de la semana
33).
Gratacós y Molina apoyan las conclusiones del estudio de los
investigadores franceses, que apunta que la conciencia del riesgo
de secuelas en los niños prematuros debe servir para que la
sociedad arbitre sistemas sanitarios y educativos de seguimiento y
ayuda para que puedan superar sus deficiencias y desarrollarse.
Ahora, si las secuelas no son graves, muchos niños no reciben
cuidados extra.
Marta Ricart;
14/03/08
LA VANGUARDIA.ES
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