|
Investigación de la
salud primal. Una nueva Era en la investigación de la salud
El posible efecto "nocebo" del cuidado prenatal
En el contexto científico de hoy en día, algunos de los factores
que influyen en la calidad de la vida fetal ya son mejor
comprendidos. Es el caso de los factores emocionales. Las mujeres
embarazadas siempre han tenido un conocimiento intuitivo, de que
el desarrollo de su bebé en el útero era claramente influenciado
por su estado emocional.
Hoy en día, los fisiólogos pueden interpretar esta influencia. Por
ejemplo, cuando una mujer embarazada no es feliz porque está
dominada por alguien (por ejemplo, un jefe autoritario) o por una
situación (como un embarazo no deseado), tiene la tendencia a
segregar niveles elevados de ciertas hormonas como el cortisol, y
el cortisol es un inhibidor del desarrollo fetal.
Cuanto más sabemos sobre la importancia de los estados emocionales
de la mujer embarazada, más podemos tomar en consideración el
posible "efecto nocivo" de los cuidados prenatales.
Parece ser que muchos profesionales de la salud implicados en los
cuidados prenatales no han comprendido que uno de sus roles
principales es proteger el estado emocional de las embarazadas. En
las publicaciones de otoño 1994 (Vol.2 nº 2), y primavera 1995
(vol.2 nº 4), ya habíamos introducido este concepto de los efectos
nocivos de los cuidados prenatales. Cinco años más tarde creemos
que es urgente volver a plantear este tema.
ANTENATAL SCARE (juego de palabras que no
traduciremos por expreso deseo de M. Odent)
Care: cuidados
Scare: amenaza, daño
AMENAZA PRENATAL sería la alternativa
Constantemente recibo llamadas telefónicas de mujeres embarazadas
que se encuentran en estado de ansiedad, incluso de pánico, tras
una visita de control prenatal. Normalmente las tranquilizo
mediante una serie de informaciones rigurosas a las que es muy
fácil acceder en la era de la medicina basada en la evidencia, es
decir basada en estudios científicos rigurosos.
Analizando los motivos más frecuentes de estas llamadas, me he
dado cuenta que la raiz de tan extendido efecto nocivo en los
cuidados prenatales se encuentra generalmente en la ignorancia.
Muchos profesionales parecen incapaces de analizar los valiosos
estudios epidemiológicos que ofrece la abundante literatura
médica. Esta especie de ceguera está relacionada con un profundo
desconocimiento e incomprensión de una de las funciones más
importantes de la placenta, el hecho de que la placenta es el
abogado del bebé: La placenta manipula constantemente la
fisiología materna en beneficio del bebé. La placenta puede enviar
mensajes a la madre mediante hormonas, como la HCG, o el Lactógeno
Placentario Humano. Así es como la placenta habla a la madre, por
ejemplo: "por favor, diluye tu sangre y hazla más fluida, puesto
que así fluye más fácilmente allá donde es más necesaria". La
placenta también le puede pedir a la madre "por favor, aumenta tu
tensión sanguínea, necesito más sangre".
Asimismo puede advertir a la madre de la necesidad de incrementar
sus niveles de glucosa: esto produce modificaciones transitorias
en el metabolismo de los carbohidratos. Los resultados de los
estudios epidemiológicos son recordatorios elocuentes de estas
funciones de la placenta.
Permitidme ilustrar estas interpretaciones bajo el prisma de las 3
razones más frecuentes de llamadas de pánico tras una visita
prenatal:
Primer ejemplo: "tengo una tasa de
hemoglobina de 9: estoy anémica"
Cuando una mujer presenta una concentración de hemoglobina entre
9.0, y 9.5 al final de su embarazo, tiene dos posibilidades. La
mayoría de veces será que ha encontrado un profesional, sea
comadrona o ginecólogo, que no está interesado en los estudios
epidemiológicos y que cree que la deficiencia de hierro durante el
embarazo puede ser detectada a través de la concentración de
hemoglobina. Le dice a la paciente que está anémica y le receta
pastillas de hierro. La paciente interpreta que algo no está bien
en su cuerpo y debe ser corregido.
Otro caso sería, cuando la mujer embarazada con un valor similar
de concentración de hemoglobina encuentra un profesional que está
al día de los más importantes estudios epidemiológicos y que se
interesa por la fisiología placentaria. Este profesional conoce el
exahustivo y autorizado estudio realizado por un equipo
londinense, sobre la relación existente entre la concentración de
hemoglobina en sangre materna y los resultados de parto. (1)
Fueron analizados los datos de 153.602 nacimientos (el valor medio
de hemoglobina utilizado para el estudio fue el más bajo de los
niveles obtenidos durante el embarazo). Resultó que,
proporcionalmente, la mayoría de bebés correspondían al grupo de
mujeres que presentaron tasas de hemoglobina entre 8.5 y 9.5.
La conclusión general fue que "el peso del feto al nacer está
relacionado con la caída de los niveles de concentración de
hemoglobina". Es un patrón que se repite en todas las etnias.
Cuando la concentración de hemoglobina, permanece por encima de
10.5 en las últimas semanas de gestación, se incrementa el riesgo
de bajo peso y de parto prematuro.
A conclusiones parecidas han llegado otros estudios
epidemiológicos de menor envergadura. (2,3). Este grupo de
profesionales también conoce los estudios que no logran demostrar
que los suplementos de hierro pueden modificar favorablemente las
estadísticas de resultados de nacimiento. (4). Cuando este tipo de
profesional sospecha una anemia, su prescripción será realizar
tests específicos para determinar los valores de
eritrocitoprotoporfirina, saturación de transferrina y ferritina
en suero.
La mujer embarazada que durante el cuidado prenatal es tratada
partir de estos criterios, puede recibir explicaciones que la
tranquilicen. Se le debe explicar que el volumen de sangre de la
embarazada necesita aumentar enormemente, y que lo que nos indica
la concentración de hemoglobina, es el grado de dilución de la
sangre. Esta mujer podrá comprender que los resultados de sus
análisis demuestran una buena actividad placentaria y que por lo
tanto su cuerpo responde adecuadamente a las instrucciones que
recibe de la placenta. Esto son buenas noticias. Las visitas
antenatales deben tener un efecto positivo en el estado emocional
de la madre y así repercutirán favorablemente sobre el buen
desarrollo de su bebé.
Son millones en todo el mundo las mujeres embarazadas a quienes se
les ha dicho equivocadamente que están anémicas y deben tomar
suplementos de hierro. Es una tendencia a pasar por alto los
efectos secundarios de la administración de suplementos de hierro
(estreñimiento, diarrea, cardialgias, etc..), además del echo de
que el hierro inhibe la absorción de otros factores tan
importantes como el zinc. (5)
Esta interpretación errónea sobre la tasa de hemoglobina durante
el embarazo, está extendida como un acto de fe. A una mujer
Japonesa que pasó la primera mitad de su embarazo en Londres y
después regresó a Tokyo, una de sus amigas europeas, que ya tenía
cuatro hijos, le advirtió que al final del embarazo, le dirian que
estaba anémica y le recetarían pastillas de hierro. Adivinen el
final de la historia.
Un autorizado equipo de investigadores médicos en Inglaterra,
publicó un estudio acerca del tercer período del parto en un
prestigioso diario médico. Para separar los embarazos de bajo
riesgo, eliminaron todas las mujeres cuya tasa de hemoglobina era
inferior a 10 (6). La media obtenida como valor de la
concentración de hemoglobina fue de 11.1. . Posteriormente tuve la
oportunidad de indicar algunas de las limitaciones de este
estudio. (7)
La falta de interés en la fisiología placentaria es la base de
estas interpretaciones erróneas. Existe la tendencia a confundir
una respuesta fisiológica transitoria (la dilución sanguínea), con
una enfermedad (la anemia). La obstetricia, si no se basa en la
evidencia, puede ser peligrosa.
Segundo ejemplo: "me dan medicamentos para
controlar mi tensión arterial"
A medida que la gestación avanza, en bastantes mujeres aumenta la
tensión arterial. Se plantean nuevamente dos posibilidades. A
muchas de ellas se les presentará como malas noticias. Es más, a
algunas se les recetaran medicamentos antihipertensivos. El
mensaje que se desprende de ello es que algo va mal y que debe ser
corregido.
No obstante, hay profesionales que no presentan el aumento de la
tensión sanguínea como una mala noticia. Estos profesionales, han
entendido la diferencia fundamental entre la hipertensión
gestacional ("el embarazo induce una cierta hipertensión"), que es
una respuesta fisiológica, y la enfermedad llamada pre-eclampsia.
Facilmente pueden tranquilizar a la mujer con ejemplos como:
"cuando se tiene un tumor cerebral duele la cabeza, pero cuando
duele la cabeza no quiere decir que se tenga un tumor cerebral".
De manera similar cuando se padece pre-eclampsia la tensión
sanguínea aumenta, pero un aumento de la tensión sanguínea al
final del embarazo no quiere decir que se padezca pre-eclampsia.
Los argumentos utilizados por estos profesionales encuentran
soporte en numerosos estudios epidemiológicos. El más
significativo de ellos, es uno sobre mortalidad perinatal,
realizado durante dos años entre la población que acudió al
servicio de obstetricia del Nottingham City Hospital (8). Demostró
claramente que, comparadas con el conjunto de la población y con
las mujeres con pre-eclampsia, los mejores resultados estaban en
el grupo de las mujeres con hipertensión gestacional. Resultados
parecidos, con poblaciones menores, fueron presentados por Neye
(9), por Kilpatrick (10) y por Curtis (11).
Las interpretaciones erróneas de las fluctuaciones de la tensión
sanguínea durante el embarazo, están tan difundidas como las
interpretaciones erróneas de las tasas de hemoglobina. La revisión
de un artículo reciente, identificó 45 controles a través de un
estudio randomizado de mujeres con niveles de hipertensión entre
bajo y moderado y que tomaban tratamiento hipertensivo (12). Esta
inacabable repetición de estudios se ha dado en llamar
"epidemiología circular". Los efectos más significativos del
tratamiento antihipertensivo durante el embarazo, es su efecto
restricitivo sobre el desarrollo del feto y un aumento de los
bebés con bajo peso. Los profesionales que han comprendido la
fisiología placentaria, nunca tratarán esta hipertensión con
medicamentos, con los peligros que éstos conllevan, puesto que
conocen esta respuesta fisiológica y no quieren actuar
peligrosamente.
Tercer ejemplo: "Soy diabética"
Muchos profesionales no se dan cuenta del efecto nocivo que el
concepto "diabetes gestacional", puede tener. Cuando a una mujer
se le da este diagnóstico ella cofunde una respuesta transitoria a
las necesidades del feto, con una enfermedad crónica grave. La
utilización de estas palabras puede transformar en un minuto a una
feliz mujer embarazada, en una persona enferma. Lo grave es que
este diagnóstico se da inutilmente. El profesor John Jarret de
Londres, proclama que la diabetes gestacional, es una "no entidad"
(13). En una carta dirigida al American Journal of Obstetrics and
Gynecology, lo describió como " un diagnóstico en busca de una
enfermedad". Hoy en día persiste el debate sobre la necesidad o no
de que la mujer embarazada debe pasar un test de tolerancia la
glucosa (14). Este diagnóstico es inútil, porque cuando se ha
establecido, genera una serie de recomendaciones , que ya deberían
ser ofrecidas a todas las embarazadas de manera preventiva, tales
como: evitar los azúcares refinados , preferir los hidratos de
carbono integrales completos (pasta, pan, arroz, etc..), y hacer
suficiente actividad física.
Podríamos escribir varios volúmenes sobre el efecto nocivo del
cuidado prenatal. Estos tres ejemplos nos parecen suficientes para
entender la magnitud de un fenómeno preocupante, puesto que se
produce de manera similar en todo el mundo. Un paseo por nuestro
Banco de Datos sobre Salud Primal, ofrece la oportunidad de
comprobar la importancia de estos temas.
¿Qué es la epidemiología "callejón sin
salida"?
Un repaso a nuestro banco de datos, puede revelar otros fenómenos
curiosos. Uno de ellos es el contraste entre la epidemiología
circular y la epidemiología "cul-de-sac". La mejor manera de
explicar el significado de estas palabras es ofrecerles la
reproducción de un texto que he publicado recientemente en Lancet
REFERENCIA: Between circular and cul-de-sac epidemiology. Lancet
2000; 355: (Abril 15): 1371
En el nº 12, Febrero, (pág.556), Marilynn Larkin, nos informa:
Lewis Kuller condena el echo de que se repitan constantemente
estudios epidemiológicos de los que se conoce el resultado de
antemano (1). Durante varios años me ha preocupado más el fenómeno
contrario a lo que Kuller llama "epidemiología circular". Es lo
que yo llamo "epidemiología cul-de-sac". (epidmiología del
callejón sin salida) Se trata de estudios científicos sobre temas
de gran actualidad e interés.
A pesar de la aparición de estas investigaciones en publicaciones
científicas autorizadas y de prestigio, sus resultados han sido
rechazados por la comunidad médica y por los medios de
comunicación. Los estudios epidemiología "cul-de-sac", no han sido
repetidos para su comprobación, ni siquiera por los propios
autores quienes raramente han sido reconocidos tras la
publicación.
El primer ejemplo que les puedo ofrecer es un estudio sueco,
publicado en 1990 por Bertil Jacobson, que llegaba a la conclusión
de que ciertas drogas usadas en el momento del parto, son
predisponentes a desarrollar la drogadicción cuando estos bebés
llegan a la edad adultas (2). Los resultados nunca han sido
confirmados o invalidados por nuevas investigaciones. Sin embargo
la drogadicción es una de las mayores preocupaciones de nuestro
tiempo. Otro ejemplo, es sobre el efecto que ciertas medicaciones
usadas en obstetricia tienen como factores de riesgo de
desarrollar autismo. Al final de su vida, el premio Nobel Niko
Tinbergen, estudió a niños autistas con metodología de patrón
etológico. Llegó a la conclusión, de que existen factores de
riesgo para el autismo durante el periodo perinatal, tales como la
anestesia durante el parto y la inducción del mismo. Estas
observaciones solo promovieron un nuevo estudio. Ryoko Hattori
(Kumamoto, Japan), descubrió que el "método de la Universidad de
Kitasato" aplicado al parto, es un factor de riesgo para el
autismo. El método de la U. De Kitasato, se caracteriza por la
combinación de sedantes, agentes anestésicos y analgésicos, junto
a la planificación de la inducción al parto una semana antes de la
fecha prevista. Pero los investigadores no se han visto
estimulados por el análisis de este estudio japonés publicado en
1991 (3). A partir de mis conversaciones y correspondencia con
estos investigadores (incluído un viaje a Kumamoto), pude
enterarme de sucesos similares en epidemiología. Pasado cierto
tiempo, todos ellos reconocieron que éstas investigaciones, no
eran politicamente correctas.
Un análisis pesimista centrado en las dificultades de la
epidemiología, puede inspirar la conclusión de que la
investigación politicamente correcta, llega a la "epidemiología
circular", mientras que las investigaciones políticamente
incorrectas se quedan en un callejón sin salida (epidemiología
"cul-de-sac"). Un análisis optimista, puede demostrarnos que es
posible, abrirse camino en el fondo de este callejón y salir a una
ancha avenida. En otras palabras, los limites de lo politicamente
correcto o incorrecto no son inamovibles. Os invitamos a trabajar
en una epidemiología que abra caminos.
Dr. Michel Odent
|