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LA HORMONA DEL AMOR AFIANZA EL LAZO ENTRE
MADRE E HIJO
La cantidad de la hormona oxitocina que circula en el cuerpo de
una embarazada es clave para conocer lo fuerte que será el lazo
emocional y conductual que la unirá con su bebé, indicó un nuevo
estudio. En los animales, la oxitocina, llamada "la hormona del
amor y el apego", influye en el desarrollo de una buena crianza y
las relaciones familiares.
Estudios previos le atribuyeron a la oxitocina una función en el
comportamiento de los mamíferos. En una investigación sobre
topillos (un roedor del tamaño de un ratón), las hembras sin
oxitocina o con bajos niveles de la hormona lamían o cuidaban
menos a sus crías y eran más lentas para ir a buscarlas. Hasta
ahora existe poca evidencia que respalde una función de la
oxitocina en el apego maternal entre los seres humanos.
El equipo dirigido por la doctora Ruth Feldman, de la Universidad
Bar-Ilan, en Israel, es el primero en demostrar que la oxitocina
influye en el lazo entre las madres y sus bebés. El equipo les
midió los niveles de oxitocina a 62 embarazadas durante el primer
y el segundo trimestre y el primer mes después del parto. Observó
también cómo interactuaban las madres con sus bebés y les
preguntaron cómo se sentían y se comportaban ante sus hijos o
hijas.
Alto nivel de oxitocina
"Hallamos que los niveles iniciales de oxitocina (primer
trimestre) pudieron predecir pensamientos sobre el apego (...) y
las conductas maternas de acercamiento al bebé", explicó Feldman.
Las madres con altos niveles de oxitocina al inicio del embarazo
tenían conductas más apegadas después del parto, publicó el equipo
en Psychological Science.
Asimismo, las mujeres que tenían altos niveles de oxitocina
durante el embarazo y después del parto tenían conductas de una
relación más personalizada, lo que generaba un lazo más exclusivo
con sus bebés, y que terceros no podían replicar, como cantarle al
bebé una canción especial o bañarlo y alimentarlo de cierta forma.
Las mujeres con altos niveles de oxitocina mostraban también más
preocupación sobre el control del bebé, la seguridad del bebé al
separase y el futuro del niño.
Este estudio demuestra que la hormona del amor, la oxitocina,
"funciona en los seres humanos como en los mamíferos -señaló
Feldman-. Posee un efecto 'sensibilizante' o 'de gatillo', como en
los mamíferos, de modo que su aumento durante el embarazo prepare
a las mujeres para relacionarse con sus hijos."
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